domingo 21 de diciembre de 2008

Podría hacerte olvidar en cuestion de días a aquel que te frustra. Sólo dame la oportunidad y aquello sería un placer para mí. Porque jamás me sentiría molesto de hacer algo, por costoso y sinuoso que sea, si fuera por vos. Y mis palabras se han vuelto simples, me he vuelto derecho y sincero, pues tu imagen me asincera, y hoy no me importa escribir igual que tantas veces, porque se que hoy es diferente, hoy pienso al amor no como algo que aún no puedo entender, si no como algo que tengo guardado en mí, una energía renovable que podría darte. Con solo olvidarlo...
No te rindas al desamor, no te dejes frustrar, pues saber de otros es abrirse a posibilidades, pues aún es temprano y si eso te convenciera, aún después de mí sería temprano. Hablarme, aceptar una llamada a tu puerta, un café y una corta charla en una escala de grises en la que apenas se distinguen los colores, tu cabello rubio, tus rosados labios, tus verdes ojos, mis zapatos marrones, tu hablar luego de una corta risa, algo sonreida.
Y es que cada vez que pienso en tu argumento por el que estás tan triste y frustrada, no se como refutarlo... ojalá me entiendas, ojalá me escuches, ojalá entres así en una razón algo confusa, una razón solo para mí.

jueves 11 de diciembre de 2008

Rompelenguas, trabacabezas

Hoy lo rodea otro aura, hoy la luna no lo alcanza. Pensó en derramar tibia sangre en un mundo de muertos, en perder el habla en un mundo de sordos, en extirparse la vista en un mundo de ciegos. Y aunque ya era uno más, la idea no entraba en su conciencia.
Desde esa altura poco se veía el sol al caer la tarde, así que decidió treparse por la medianera mohosa, vieja y mal pintada que tanto lo había protegido de niño. Vio los perros correr por la vereda, sintió el aroma de La Ventana, observó a los viejos hablando en La Romana. Y aún así, no entraba en su conciencia.
Por más que quisiera, el sol no le estaba hablando, las nubes no formaban un mensaje. Intentó en su soledad entretejer una frase algo complicada, pero al verse trabado por lo corto de su vocablo, se encontró humillado, solitario y demasiado lejos de aquel tiempo en el que podía moldear su carácter, su personalidad. Sin embargo, la construcción de su propio dilema lo dejaba exhausto, corriendo ya dolorido en un entorno de pensamientos filosóficos demasiado antiguos, y que la gente por instinto dejaba de lado. Pero él no era más inteligente, no era más formado en el saber popular al encontrarse con estos dilemas, con el paradigma de la humanidad, al contrario: era tal vez el único idiota de su generación que se los planteaba y realmente los trataba de resolver.
Todo se armaba, se esclarecía en su cabeza. No sé por qué la gente al escuchar la palabra "esclarecer" cree que todo se solucionó. Lo que encontró detrás de tanto filosofastro fue a un hombre desnudo, petrificado por la realidad, por el encuentro con su verdadero medio, y el encuentro con su cárcel, un mundo mucho más grande al verdadero, donde se toca lo abstracto, se realiza lo absurdo y la filosofía no toca la vida. Esta contradicción lo dejó mudo ante el sol, moribundo y contemplado por un alma vacía de tanto inutil pensamiento.

lunes 1 de diciembre de 2008

Tu muerte

Entre velocidad de los gritos,
tu mente se abre ante lo absurdo.
Su líbido es tan frío
tan rojo en la sangre de Dios

La locura corre
entre un planeta equación
Incógnita, no hay educación
para quien busca su amar

Tu muerte se acerca
de lo vacío a lo casual
Te pierdes de lo extraño
y necesitas un retorno

domingo 23 de noviembre de 2008

Idiota

He tocado las paredes de nuestros laberintos, desde el subconsciente y desde el descanso. He experimentado el miedo, el amor y una sensación adrenalínica en su estado más puro. Y desde un sillón lo único que hago es observar.
No hay nada que observar, date cuenta. Tu mente se las rebusca para hacer sonar las campanas de la locura, una locura que no sabes manejar, una dulce melancolía de algo que crees que conoces. Tocas el espejo, sientes. Cristal, una gota de agua. Sal. Y se hizo una lágrima. ¿Qué es una lágrima sin dolor, sin sentimiento? Sal y agua.
Las sombras, líquidas, se esparcen en su pared. Caen entre libros y relojes, sin miradas absortas expectantes. Sí, no las hay, no las ha habido. Otro invento de la locura. Se va, toma el metal, lejos de ser eso una experiencia abrumadora. Lo gira, y espera que la luz revele algo que jamás aparecerá: su arrepentimiento.

domingo 2 de noviembre de 2008

Un abstracto regalo

Todas las mañanas de sábado y domingo, encerrado y a la vez abierto a su propio mundo, algo que él crea y renueva cada vez, hay un ambiente en el que crea quién sabe cuantas cosas ingeniosas y hasta incomprensibles.
Su bondad renace en cada brillo del Sol, en cada pieza de ajedrez, en cada comentario humilde. Su mente está llena de vida (no como la tuya, que la única vida que tiene son esos piojos) y cada pensamiento debiera ser un haz de luz invisible, índigo ante el arco iris hipócrita de reflecciones básicas y sin metáfora.
Sin embargo, de su pecho emanan sus pasiones: la historia del fútbol, la literatura (Borges en especial), cómo se relaciona la realidad con la psicología, el jazz, los recuerdos...
Porque es mi viejo, y si tengo que ser alguien voy a ser él, honor thy father, honra a tu padre. Para mí, es quien tiene la respuesta que me sirve a todo aquello que me cuestiono.

martes 14 de octubre de 2008

El día que...

Yo sé ver pájaros bajo las nubes de mi ciudad. Sé imaginarme el pasto del 1400, el sol mirándome a los ojos. Sé de los vuelos de la mente y sé de querer.
He visto mi barrio llevarme al llanto y la sonrisa como la lluvia y el arco iris. He visto a Luis, me ha mirado Luis. Y me alegría es inmensa porque estoy nostálgico, y hoy extraño mis sueños de sol y hojas verdes donde vos estabas rebosante con tu hermosa sonrisa sin pretender sobre la mirada de los demás. Que tampoco estaban ahí, así que no importaban.
Que hermoso el viento entonces, esa brisa cálida de primavera inigualable. Solo mi barrio, solo él, y yo sabía donde ir para encontrarlo y hablarle, conversar de nosotros. Estuve mucho tiempo sin hablar con él, pero un buen domingo me contó que le parecía mal que estuviera así de extraño, que yo tenía que volver a cuando era un pibe, a soñar bien, como Dios manda, con carita iluminada y paso despreocupado y desvergonzado ánimo jubiloso. Una preciosura de chico era yo, esas fotos que mi madre muestra a mis hermanos donde estamos todos juntos y Nico a los 15 se parece al bajista de Livin' Colour, y mamá rubia y Guada con el pelito carré, Rocío sonriente conmigo en brazos y Jere con cara de Che Guevara en plena guerra fría. Mi papá con un pañuelo cubriendose la cabeza, la lengua afuera con un perico de madera sobre un hombro y yo en el otro, seguramente cantando esa de Serrat, "todos los piratas tienen...".
Luis sigue sonando, que grande Luis, no me recuerda a nada pero me da una nostalgia acá...

lunes 22 de septiembre de 2008

En blanco y rosa

Qué experiencia extrasensorial, nunca dejo de sorprenderme con ello, y a la vez tan común. Es mirar en la oscuridad total, cambiar la dirección de la mirada de la nada a la nada. Eso basta para estar al día siguiente juntando retazos del recuerdo subconciente e inventando algunos para sentirse mejor. Armar sonidos, pequeñas imágenes y juntarlas con las irrepetibles sensaciones, voces y algún hilo argumental muy suelto, solo para que sea interesante contar esa historia a otros y que algunos se rían de lo extraño que suena y otros queden boquiabiertos y vuelvan a pedirte que les repitas alguna extravagancia; todo eso hace lo bello de recordar un sueño.
Ayer soñé con mi patio rebozante en blanco y rosa. El aroma a jazmines era acobijador y había alguna gente. Recuerdo haber visto algunas caras, pero es más la sensación que una imagen fija. Pero sí tengo una imagen en mi mente. Lo caro no besa porque